El sábado fuimos con el Seba a ver Borat. Los primeros 10 minutos de película estuve a punto de pararme e irme del lugar como 5 veces. Nos mirábamos los dos sin entender cómo la gente se ríe de las bromas tremendamente crueles del este tal Sacha Baron Cohen. "La película más políticamente incorrecta de la historia", decía la crítica. Pero creo que ese no es el tema. No hace falta ir a ridiculizar a un par de gringos para darse cuenta de que son asquerosamente ignorantes, xenófobicos, misóginos, homofóbicos y que tienen el prejuicio y la estupidez como bandera. Alcanza con ver la tele para saber eso.
El tema, según creo, pasa por construir dispositivos de legitimación de esos prejuicios. Porque con Borat los únicos que ganan son ellos. Además, detrás de esta pseudocrítica al mundo posmoderno se esconde una visión burda de los países tercermundistas donde el sufrimiento de las personas (que es real) es mostrado como si fuera un invento de los medios, como si fuera ficción. Así me puedo reír de alguien que fue violada y ultrajada, me puedo reír de los niños mutilados por las minas, me puedo reír de la precariedad y la miseria de los refugiados.
A quien vio Borat y le gustó, que vea "Las tortugas también vuelan", a ver si se sigue riendo.

1 Comments:
No he visto Borat, pero por los comentarios que he escuchado y leido, no creo que la vea. Si pude ver Las tortugas también vuelan y la realidad es mucho más cruda que lo que una película puede llegar a mostrar y transmitir.
Los videojuegos de violencia en los que se puede ir disparando en primera persona también ayudan a desensibilizar en relación a lo que es una guerra, donde mueren hombres, mujeres, niñas y niños, pero lo más importante, donde sobreviven hombres, mujeres, niñas y niños.
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